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Silva Carrero, G. A. (2016). Editorial. Revista Colombiana De Filosofía De La Ciencia, 15(30). https://doi.org/10.18270/rcfc.v15i30.649

Resumen

Puede decirse que el desarrollo de la Filosofía de la Biología y su conformación como disciplina autónoma es relativamente reciente. Por tanto, es una joven disciplina que tiene mucho camino por recorrer. Ya la gran área de la Filosofía de la ciencia solo logró notoriedad y consolidación a partir de la década de los cincuenta del siglo XX. Hasta la década de los setenta del siglo pasado, con la publicación del artículo “Footnotes on the Philosophy of Biology” de Ernst Mayr en 1969 y, posteriormente, con “Biology as an autonomous science” (1976) de Francisco Ayala, la Filosofía de la Biología adquirió relevancia dentro de la gran área de la Filosofía de la ciencia, dominada hasta entonces por los estudios en torno a la Física. En esa década de los setenta del siglo pasado la Filosofía de la Biología experimentó un asombroso desarrollo con trabajos tan representativos como los de Hull (1974) Philosophy of Biological Science o Dawkins (1976) The Selfish Gene.
En la actualidad, la Filosofía de la Biología es un área que fundamenta su desarrollo en el trabajo fuertemente interdisciplinar que, a su vez, desborda en un dinamismo ejemplar. Y digo ejemplar porque esta área de la Filosofía de la ciencia ha sido una de las más activas en construir puentes comunicantes desde ambos extremos; desde la Biología y desde la Filosofía. En la misma proporción tanto filósofos como biólogos han aportado para la construcción de esta activa disciplina. Desde hace un buen tiempo la Filosofía de la Biología no se limita a la reflexión conceptual de los fundamentos de la ciencia biológica (el concepto de organismo, especie, evolución, la unidad de selección, el modelo explicativo en Biología, etc.), también hace suyos los problemas clásicos y modernos de la filosofía, abordándolos mediante herramientas provenientes de la Biología (la evolución de la sociedad, del lenguaje, del pensamiento, de la moral, etc.). Así, estamos en presencia de una rama de la filosofía extremadamente activa que se vale de experimentos, simulaciones computacionales y mucho trabajo de campo para elaborar una amplia reflexión que busca explicar problemas de ambos campos del saber humano.
El Comité Editorial de la Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia -RCFC- ha querido hacer un reconocimiento a los aportes que filósofos y biólogos de Latinoamérica han realizado, y continúan haciéndolo, en torno a la Filosofía de la Biología. Es esta la principal motivación por la que el presten número especial sale a la luz. Los temas aquí tratados, por obvias razones, no agotan los diversos intereses de la disciplina, pero si ejemplifican con inteligencia y seriedad el aporte de un lado y del otro. Así, encontramos una critica detallada a la concepción Estadística de la Selección Natural, que fortalece los argumentos 

en favor de la existencia efectiva de explicaciones causales en la Biología. En el artículo que nos presenta Caponi, se intenta eliminar errores clásicos que la Concepción Estadística ha asumido, tales como la de considerar la Teoría genética de poblaciones como la principal y más abarcan teoría de la evolución. El autor de esa reflexión ha logrado construir durante años una teoría que defiende un modelo causal de las explicaciones empleadas en Biología, su libro más reciente Leyes sin causa y causas sin ley (2014), es una pieza fundamental para el desarrollo de la disciplina. Por su lado, Andrade nos presenta la reconstrucción de la ya clásica tensión entre internalismo y externalismo como fundamental visión de la evolución. Esta reconstrucción del debate le permite al autor ir más allá y proponer una solución definitiva a tan clásico problema. Para Andrade, la solución está en concebir las fuerzas internas y externas de la evolución de los organismos como parte de una gran proceso de Auto Organización en donde intervienen sin contradecirse. Vistas así las cosas, la Selección Natural, aunque importante para el desarrollo de las especies, es solo una parte del gran proceso de la Auto Organización de los sistemas complejos biológicos.
Dos artículos del presente número abordan uno de los problemas más actuales para la filosofía en general: la acción colectiva y el comportamiento social. En el primero de ellos, presento una reconstrucción del camino que ha recorrido la explicación de la cooperación humana desde el punto de vista evolutivo. Para, posteriormente, valerme de la teoría hobbesiana del surgimiento del Estado y argumentar que no es necesario apelar a la Selección de Grupos en la explicación de la evolución de la cooperación humana. Por otra parte, Bernal y Martínez revisan los modelos de explicación que se han utilizado para abordar la evolución de los comportamientos sociales. En este sentido, los autores sostienen que dichos modelos se concentran en analizar la distribución de los costos y beneficios que se desprenden de las interacciones entre individuos. Afirman, que los modelos han dejado de lado las interacciones mismas para concentrarse en el cálculo de su producto, los costos y beneficios. Así, Bernal y Martínez llaman la atención en la necesidad de crear modelos para la explicación de la acción colectiva que aborden no solamente el cálculo de los beneficios sino, a demás, la explicación de cómo se generan dichos beneficios, aspecto sustantivo para la explicación del comportamiento social.
La etología es una de las ramas de la Biología que por sí misma más desarrollo interdisciplinar ha logrado en las últimas tres décadas. El artículo de Fierro y Andrade da un nuevo paso en su consolidación. Para los autores el comportamiento animal es una fase importante dentro del llamado “circulo funcional” de la evolución. Así, los autores consideran que el comportamiento animal es un agente positivo en la modificación evolutiva de los fenotipos, 

puesto que no solamente se puede considerar como una adaptación más a la presión ambiental, sino que dada su presencia, los comportamientos, influyen y modifican el entorno, generando una nueva disposición ambiental que da como resultado exigencias novedosas para los organismos. Así, para Fierro y Andrade, los comportamientos animales también pueden considerarse como factores de cambio evolutivo bajo la perspectiva de la Teoría de Sistemas en Desarrollo. De la misma forma, el artículo de di Pasquo, es un brillante ejemplo del desarrollo de la Filosofía de la Biología en campos nada clásicos. El autor se encarga de llevar a cabo una reflexión filosófica sobre una rama especial de la Biología, a saber: la ecología. Su trabajo se concentra en elaborar un enfoque novedoso desde donde pueda evaluar la transformación de la ecología a partir de la reacción que esta ciencia ha tenido frente a la problemática ambiental de nuestros días. En otras palabras, di Pasquo evalúa la nueva configuración de la ciencia ecológica gracias a la influencia positiva o negativa que en ella ha tenido la actual problemática ambiental.
Quiero agradecer muy especialmente a los autores de este número por su disposición a colaborar con la Revista y conformar, gracias a sus investigaciones rigurosas, una publicación de alta calidad. También, agradezco al Comité Editorial de la RCFC por el respaldo a este número especial. A la Asociación Iberoamericana de Filosofía de la Biología -AIFIBI- por hacernos participes de su Segundo Congreso, al permitirnos publicar el texto “Hacia una agenda social de la Filosofía de la Biología”. Doy un agradecimiento indiscutible a la fundamental labor académica de los pares evaluados (anónimos), que conceptuaron sobre cada uno de los artículos. Por último, hago un reconocimiento al trabajo profesional y cuidadoso de Alejandro Cabrera en el desarrollo editorial de este número especial. Su dedicación e interés en la filosofía son un impulso para la Revista.

Gustavo A. Silva C.
Editor invitado

https://doi.org/10.18270/rcfc.v15i30.649
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